Había una vez una fórmula mágica...

Seducía a todos quienes la escuchaban.

Sonaba increíble, me encantaba repetirla en mis cursos.

Era, de hecho, un momento muy valorado.

Me demoré muchos años en darme cuenta (al menos cinco) en que,

pese a ser deslumbrante, no funcionaba del todo.

Me demoré otro par en darme cuenta por qué.

 

Faltaba el ingrediente secreto.

Y lo encontré.

Ahora funciona.

Lo vas a empezar a pasar menos mal.

En todo. (fuertes declaraciones)

Había una vez una fórmula mágica...

Seducía a todos quienes la escuchaban.

Sonaba increíble, me encantaba repetirla en mis cursos.

Era, de hecho, un momento muy valorado.

Me demoré muchos años en darme cuenta (al menos cinco) en que,

pese a ser deslumbrante, no funcionaba del todo.

Me demoré otro par en darme cuenta por qué.

 

Faltaba el ingrediente secreto.

Y lo encontré.

Ahora funciona.

Lo vas a empezar a pasar menos mal.

En todo. (fuertes declaraciones)

Si haces la pega...

Porque nos condenaron al principio de los tiempos con eso de "te ganarás el pan con el sudor de tu frente".

O nos ofrecieron "el Reino", con costo similar, pero por más tiempo.

Y tiene sentido.

Hay una pega que hacer, cada día.

Y esto no es una apología a la meritocracia o al esfuerzo.

Ya tuvimos suficientes sermones cuando niños.

Pero somos adultos.

Sabemos lo que tenemos que hacer, y no lo hacemos.

Lo de este curso cabe en la categoría "sabemos lo que tenemos que hacer, pero no sé por qué no me funciona".

Y vale una ganga. 

Porque la inversión viene después, en la pega que haces cada día.

Y luego, bueno, ya lo dije, las cosas se ponen mejor.

¿Cuáles cosas?

  • La manera en cómo respondes a las situaciones, las estresantes, las incómodas. Más serenidad, más perspectiva.

  • La velocidad en la que sales del "caldo de cabeza", de la rumiacíón.

  • Las relaciones exigentes, complejas, desafiantes, como las parejas, hijos, papás, o "aquella gente" de la pega. Te afectan menos, aceptas, perdonas, surfeas.

¿Cómo?

Si haces la pega...

Porque nos condenaron al principio de los tiempos con eso de "te ganarás el pan con el sudor de tu frente".

O nos ofrecieron "el Reino", con costo similar, pero por más tiempo.

Y tiene sentido.

Hay una pega que hacer, cada día.

Y esto no es una apología a la meritocracia o al esfuerzo.

Ya tuvimos suficientes sermones cuando niños.

Pero somos adultos.

Sabemos lo que tenemos que hacer, y no lo hacemos.

Lo de este curso cabe en la categoría "sabemos lo que tenemos que hacer, pero no sé por qué no me funciona".

Cuesta poco, porque quiero que puedas probarlo, y es una buena puerta de entrada.

Y luego, bueno, ya lo dije, las cosas se ponen mejor.

¿Cuáles cosas?

  • La manera en cómo respondes a las situaciones, las estresantes, las incómodas. Más serenidad, más perspectiva.

  • La velocidad en la que sales del "caldo de cabeza", de la rumiacíón.

  • Las relaciones exigentes, complejas, desafiantes, como las parejas, hijos, papás, o "aquella gente" de la pega. Te afectan menos, aceptas, perdonas, surfeas.

Qué vas a trabajar

En el taller vas a mirar una situación concreta que te esté moviendo emocionalmente y vas a recibir:

  • Una forma simple de entender por qué ciertas situaciones te afectan tanto.

  • Una herramienta para distinguir lo que realmente pasó de la historia que empieza a crecer en tu cabeza.

  • Una herramienta para reconocer qué emoción se activó en ti y dónde la sientes en el cuerpo.

  • Una herramienta para mirar tu reacción sin castigarte por ella.

  • Una herramienta para entender qué parte de ti estaba tratando de protegerte.

  • Una herramienta para empezar a responder con más calma, claridad y cuidado.

La idea central es simple:

El dolor es parte de la vida. Pero cuando peleamos con lo que sentimos, el sufrimiento crece.

"Pero eso ya lo sé", me podrías decir.

Y yo sé que lo sabes.

¿Entonces?

Lo sabes pero no te funciona (si te funcionara, no estarías leyendo esto).

Encontré el truco.

El truco lo comparto en el 3er video. (son 4).

¿Es para ti este taller?

  • Hay una persona, conversación o situación que te está sacando de tu centro.

  • Te quedas rumiando más de lo que quisieras.

  • Reaccionas y después te criticas por haber reaccionado.

  • Sabes que algo te afecta, pero no entiendes bien por qué.

  • Quieres mirar lo que te pasa sin culparte ni justificar al otro.

  • Necesitas una forma simple y concreta de volver a ti cuando algo te activa.

  • Buscas una técnica para cambiar o controlar a otra persona.

  • Quieres una solución mágica o instantánea.

  • Necesitas un proceso terapéutico profundo para una situación muy dolorosa o traumática. (Para eso pincha aquí)

  • No estás dispuesto/a a mirar también tu propia reacción.

  • Estás buscando justificar lo que alguien te hizo, en vez de recuperar claridad sobre lo que tú puedes hacer ahora.

Qué incluye

4 VIDEOS BREVES

Un recorrido simple y profundo para entender por qué ciertas situaciones te afectan tanto, qué es la resistencia emocional, cómo mirar tu reacción interna y cómo empezar a soltar la pelea contigo.

EJERCICIOS GUIADOS

Prácticas paso a paso para trabajar con una situación concreta de tu vida, sin quedarte solo/a en la teoría. La idea es que puedas mirar qué se activó en ti con más calma, honestidad y cuidad

GUÍAS DESCARGABLES

Materiales de apoyo para escribir, ordenar lo que vas descubriendo y volver al ejercicio cuando lo necesites. Puedes usarlas durante el taller o retomarlas más adelante.

UNA PRÁCTICA PODEROSA PARA VOLVER A TI CUANDO ALGO TE ACTIVA

Una brújula concreta para esos momentos en que alguien o algo te saca de tu centro: parar, reconocer lo que está pasando, mirar con más claridad y decidir cómo quieres responder.

Llevo 51 años lidiando con personas difíciles,

siendo yo uno de los huesos más duros de roer.

La cara de contento me la he ganado.

A punta de palos, y regalos.

Grandes regalos de la vida.

Como la risa de la Ada.

La Ada era mi psicóloga. Me salvó la vida (literal) a los 26 años. Siempre se reía de las cosas que me pasaban, y de mucho de lo que me pasaba.

Y yo me reía con ella. De mis rollos, de mis enredos.

Las heridas estaban, ambos lo reconocíamos, y éramos amorosos con ellas.

Pero nos reíamos mucho.

Al final pasaba que, de solo llegar a la casa donde tenía la consulta, empezaba a reírme.

Cuando entraba a la consulta, me seguía riendo. 

Ya todo daba un poco lo mismo.

Y por lo tanto, era más fácil entrar en los temas, y aun más fácil salir de ellos.

Cero tragedias.

Si quieres crecer con humor, acogerte con cariño, y fluir más con la vida, incluso con las situaciones/personas que más te enervan, angustian o paralizan, repítete, como un mantram:

No eres tú, soy yo.

Para que te funcione, y no sea una repetición sin sentido, toma el curso.

Qué puede cambiar después de hacer este taller

Este taller no promete resolver toda tu historia en una hora.

Pero puede abrir una puerta.

A veces basta mirar algo desde otro lugar para que aparezca un poco más de espacio.

No necesariamente cambia la otra persona.


No necesariamente desaparece de inmediato lo que duele.


No necesariamente queda todo ordenado.

Pero algo puede empezar a moverse.

Puedes salir con más claridad sobre lo que te pasa.


Con menos pelea interna. Con una forma más amable de acompañarte cuando algo te activa. Con una sensación un poco más grande de libertad frente a eso que antes te atrapaba.

No vas a quedar perfecto/a.

Si vas a empezar a relacionarte de otra manera con lo que pasa dentro de ti.

Y eso es harto.