Acerca de mí
Quién soy y desde dónde acompaño
Hola, soy José Antonio Cousiño
Soy psicólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Máster en Ciencias en Psicología Positiva Aplicada por la University of East London.
Llevo más de dos décadas acompañando a personas y líderes en procesos de cambio, desarrollo y transformación.
Pero mi manera de trabajar no viene solamente de lo que he estudiado.
También viene de muchos años de preguntarme —en primera persona— cómo llegamos a ser quienes somos, cuánto de nuestra vida elegimos realmente y qué pasa cuando empezamos a preguntarnos quién queremos ser ahora.
Una pregunta que sigue abierta
Siempre me ha apasionado entender qué nos mueve
Antes de estudiar psicología, estudié filosofía en la Universidad Católica.
Me fascinaban las ideas, pero había algo que me hacía ruido. Sentía que muchas veces hablábamos del pensamiento como si fuera algo que pasa separado de la emoción, cuando mi intuición era justamente lo contrario: lo que sentimos participa profundamente en lo que terminamos pensando.
No solo pensamos algo y después sentimos algo al respecto. Muchas veces una emoción hace que una interpretación nos parezca evidente, que algo se sienta correcto o que una idea adquiera el peso de una verdad.
Incluso la expresión “la verdad duele” puede funcionar al revés: si duele, entonces debe ser verdad.
Y nuestra mente es extraordinariamente hábil para construir historias que hagan calzar lo que pasa con lo que ya estamos sintiendo.
Esa inquietud terminó llevándome de la filosofía a la psicología y sigue siendo una de las preguntas que organiza mi trabajo:
¿Qué pasa entre lo que sentimos, la historia que nos contamos sobre eso y la manera en que finalmente respondemos?
Exploración y práctica
Un camino de trabajo interior
Mi formación profesional ha ido en paralelo a un largo proceso personal de exploración.
Cuando era joven inicié un camino de trabajo interior bajo la guía de Óscar Ichazo y la Escuela Arica, que integraba meditación, revisión de la propia biografía, exploración de procesos mentales y emocionales y trabajo corporal.
Esa experiencia dejó una huella importante en mi manera de entender el desarrollo humano.
Con los años ese camino se ha ido enriqueciendo con aproximaciones provenientes tanto de Oriente como de Occidente.
Después de volver de Londres, en 2015, me formé como instructor de mindfulness y continué profundizando en mindfulness y compasión, Comunicación No Violenta, psicología del estrés y el trauma, trabajo corporal y regulación emocional.
También me formé como Coach Compasivo con Arnina Kashtan, una de las personas que más profundamente ha influido en mi manera de comprender las relaciones y la transformación personal.
Más adelante investigué y trabajé especialmente sobre procrastinación, autoboicot y los patrones que nos hacen repetir conductas que racionalmente sabemos que no nos ayudan.
Y en los últimos años mi interés se ha concentrado cada vez más en otra pregunta:
¿Qué hacemos con todo lo que somos, hemos vivido y tenemos para aportar cuando llega el momento de decidir cómo queremos vivir la siguiente etapa?
Responsabilidad y pertenencia
Una experiencia que cambió mi sentido del “nosotros”
Visitar Auschwitz cambió profundamente mi manera de entender a qué me refiero cuando digo “nosotros”.
Estar ahí me confrontó con algo muy difícil de asumir: lo que pasó ahí fue obra de seres humanos. De nuestra especie. No de una categoría completamente distinta de personas, sino de seres humanos insertos en determinadas condiciones históricas, sociales y psicológicas.
Yo también pertenezco a ese nosotros.
Eso me obligó a reconocer algo incómodo: yo también pertenezco a ese nosotros. Y no puedo asegurar con absoluta certeza de qué habría sido capaz en determinadas circunstancias.
No siento culpa por algo que no hice. Pero sí una responsabilidad por ser parte de una humanidad capaz de llegar hasta ahí.
Desde entonces, la compasión dejó de ser para mí solamente una herramienta de bienestar. Se convirtió también en una manera de asumir esa pertenencia: si soy parte de este “nosotros”, también me corresponde contribuir, desde donde me toca, a la humanidad que construimos.
Esa experiencia sigue muy presente en mi trabajo. Conocernos mejor no sirve solamente para sentirnos mejor. También puede ayudarnos a hacernos más responsables de cómo tratamos a los demás y de qué ponemos en el mundo.
Bienestar y responsabilidad
Una vida buena también tiene que ser buena para el mundo
Mientras estudiaba Psicología Positiva en Londres apareció otra pregunta que marcó mi trabajo:
¿Qué entendemos realmente por felicidad?
Me empezó a resultar difícil pensar el bienestar únicamente como una experiencia individual.
Podemos buscar una vida agradable, cómoda y exitosa y, al mismo tiempo, construirla sobre relaciones que dañan, niveles de consumo insostenibles o maneras de trabajar que terminan agotándonos a nosotros y a quienes nos rodean.
Por eso me interesa una idea de bienestar diferente.
Una felicidad que no consista solamente en sentirnos mejor, sino en vivir de una manera más consciente, conectada y capaz de cuidar y regenerar nuestro mundo.
Cuando algo pide cambiar
De la herida al propósito
Con los años he visto algo repetirse muchas veces en las personas que acompaño.
Casi nadie comienza un proceso porque simplemente quiera “conocerse más”.
A veces partimos porque algo duele.
Y otras veces la vida funciona razonablemente bien, pero empieza a aparecer una pregunta distinta:
¿Quiero seguir viviendo y trabajando de esta manera?
¿Qué quiero hacer con todo lo que tengo para aportar?
Después de años construyendo una carrera, una familia, una identidad y una forma de vida, puede llegar un momento en que aquello que nos trajo hasta aquí ya no alcance para decidir hacia dónde seguir.
A veces todavía no necesitamos responder esa pregunta.
Primero puede ser útil ordenar eso que nos está dando vueltas: qué nos activa, qué pensamos y sentimos frente a eso, cómo estamos respondiendo, qué conseguimos con esa respuesta y qué pasa después.
Ver con algo más de claridad dónde estamos antes de decidir hacia dónde ir.
Ahí conocerse sirve para reconocer qué sigue decidiendo por nosotros, recuperar posibilidades que hemos dejado de lado y construir una vida más coherente con lo que hoy nos importa.
Experiencia
Más de dos décadas acompañando personas y organizaciones
Desde 2006 he trabajado intensamente en organizaciones, acompañando a miles de personas y líderes en procesos de desarrollo, liderazgo, bienestar, cambio cultural y transformación.
He colaborado con grandes empresas como Mallplaza, TMLUC, Sodexo, Walmart, Cencosud, Rosen, Minera Collahuasi, Arauco y Anglo American, y con organizaciones como Stantec, Kovacs, MiningTAG y Empack.
También he trabajado extensamente con instituciones públicas, entre ellas el Consejo de Defensa del Estado, la Defensoría Penal Pública, Servicio Civil, SENAPRED, ENAP, SUBTEL y el Ministerio de Obras Públicas, además de organizaciones como CEPAL, Oikonos y Greenpeace.
Trabajar en contextos tan diferentes me ha permitido confirmar algo:
Trabajar en contextos tan diferentes me ha permitido encontrar una y otra vez preguntas profundamente humanas detrás de los cargos y las trayectorias.
¿Cuánto de lo que hago hoy lo sigo eligiendo?
¿Qué partes de mí quedaron fuera de la vida que construí?
¿Qué quiero conservar y qué necesito cambiar?
¿Qué capacidades, intereses o deseos quiero empezar a tomar más en serio?
¿Qué quiero hacer con los próximos diez años?
Presencia, curiosidad y cuidado
Cómo entiendo hoy mi trabajo
No parto de la idea de que haya una respuesta correcta sobre cómo deberías vivir.
Muchas de las decisiones que nos trajeron hasta aquí tuvieron sentido en su momento.
El problema aparece cuando seguimos tomando decisiones desde esos mismos criterios sin preguntarnos si todavía representan quiénes somos hoy.
Por eso muchas veces empezamos por algo mucho más concreto: una situación que se repite, una decisión que no logramos tomar, algo que nos preocupa más de lo que quisiéramos o una vida que funciona, pero que ya no sabemos si queremos seguir viviendo de la misma manera.
Mi trabajo consiste primero en ayudarte a mirar con más claridad qué te está pasando: qué activa tu respuesta, qué piensas, sientes y haces frente a eso, qué efecto tiene y qué quisieras poder hacer distinto.
Desde ahí podemos mirar tu historia, reconocer los patrones que siguen influyendo en tus decisiones, recuperar recursos, talentos y deseos que quizás han quedado relegados, y construir criterios propios para decidir qué quieres hacer después.
No tengo una fórmula definitiva sobre cómo vivir.
Sigo estudiando, practicando, equivocándome y encontrándome con mis propias contradicciones.
Por eso tampoco me interesa acompañar desde el lugar de quien ya lo tiene todo resuelto.
Me interesa crear un espacio donde podamos mirar con curiosidad y honestidad qué te está pasando, qué has construido, qué sigue teniendo sentido y qué empieza a pedir algo distinto.
Antes de decidir qué viene, puede ser útil ver con claridad dónde estás.
Un lugar para empezar
Hay algo que te está dando vueltas. ¿Puedes verlo con claridad?
Mapa de Ruta es una conversación guiada y adaptativa que te ayuda a ordenar una situación importante antes de decidir qué hacer. Al terminar recibes un mapa personal construido a partir de tus propias respuestas.
Si tu mapa abre preguntas más amplias sobre cómo quieres vivir y trabajar los próximos años, puedes conocer Desplegar y las otras maneras en que puedo acompañarte.
Ver cómo puedo acompañarte